Jardín de noche

Iluminación de exteriores: cómo dejar tu jardín reluciente

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Tener la suerte de poder disfrutar de un espacio exterior, ya sea terraza o patio, conlleva la responsabilidad de iluminarlo adecuadamente. La recompensa estética bien merece la pena. Repasemos algunas sencillas ideas para que el jardín luzca realmente reluciente por la noche. En él podrás disfrutar de la compañía de tus amigos o aprovechar para leer al aire libre cuando ya no hay luz solar. Por ejemplo, existen ingeniosos focos empotrables en piedras artificiales que, situados estratégicamente sobre el suelo o encima de algún tiesto, aportan esa luz específica que deseas obtener sobre un espacio.

Sin embargo, siempre cabe la habitual pregunta de qué pasa si no disponemos de enchufes o interruptores cercanos. En estos casos lo más cómodo es el empleo directo de balizas solares. Al no depender de la red eléctrica, ofrecen la ventaja de que se pueden colocar en diferentes lugares y cambiar la posición a merced. Además, suponen un gran ahorro energético y, por tanto, económico. Otra de las prácticas soluciones estriba en las clásicas antorchas que funcionan simplemente con la llama de una vela, aunque también pueden ponerse eléctricas. Si son naturales, se ha de tener cuidado en proteger la llama con un cristal alrededor para que no prenda fuera con las ráfagas de viento.

En el caso de contar con pequeños senderos o caminos por el jardín, siempre queda muy bien señalizarlos con luces de exterior solar mediante balizas encerradas en tarros de cristal tapados. Por otro lado, los expertos en bricolaje pueden animarse ellos mismos a colocar focos directamente sobre el césped en puntos determinados. Lo mismo puede hacerse con las lámparas de diferentes tamaños también sobre el suelo apoyadas en soportes perpendiculares. Se utilizan para iluminar pequeñas zonas de la casa de forma difuminada.

Claves de la iluminación de exteriores

FarolTen en cuenta que tampoco conviene que se vea todo a la perfección, sino que aquellos lugares no transitados en demasía queden en claroscuro. Siempre se han de reservar las luces más perfectas para aquellos sitios donde efectivamente se vayan a necesitar: alrededor de la mesa donde se cenará, el lugar de reunión o sobre aquella silla predilecta para leer un buen libro a la luz de la luna. El resto de luces están sencillamente para crear un ambiente acogedor y hasta fantástico. Sin embargo, tampoco resulta conveniente pecar por defecto, es decir, utilizar luminarias deficientes. Podría causar accidentes e incluso atmósferas sombrías.

Ha llegado el momento de hablar de las denominadas luces direccionales. Con esta expresión se conocen aquellas que iluminan hacia arriba utilizadas normalmente para enfocar copas de árboles de gran altura pero también comunes en fachadas o esculturas. Los encargados del mantenimiento de hoteles, restaurantes y grandes mansiones las conocen muy bien. No obstante, a la hora de colocar la base lumínica, se ha de tener especial cuidado en que no se vea y en que su luz intensa no moleste a los ojos. A continuación vendrían las luces indirectas, normalmente empleadas para interiores empotradas en el techo. Como peculiaridad, en iluminación de exteriores se acoplan detrás de macetas o plantas para que la iluminación sea suave y difuminada.

La época navideña o las fiestas constituyen una gran ocasión para colocar luces de celebración. Se corresponden con las tradicionales ristras de lucecillas que se colocan tradicionalmente alrededor del árbol de Navidad o en el Belén. Se pueden adquirir en colores, perfectas para diciembre, o en tonos claros. Puedes probar asimismo a combinar estas ristras de bombillas con ramas de luz, evidentemente artificiales, que también se pueden hallar en una gran diversidad de tonos. Tampoco pueden faltar las clásicas tiras de luces, tan propias de las ferias y fiestas de los pueblos de antaño. Se enganchan sobre postes o columnas.

Si cuentas con algún elemento de agua, una fuente, un estanque o piscina, entonces los globos orientales de papel aportan un toque muy zen y relajante. En realidad, estos se conforman por bombillas tradicionales con pantallas de papel. Si quieres apoyarlas sobre el agua, ten previamente en cuenta que efectivamente han sido diseñadas para tal fin. De hecho, si son estrictamente de papel, probablemente no aguanten siquiera la lluvia. Por último, las luces con sensor son perfectas para aportar luminosidad solamente cuando se necesite aunque siempre puedes optar en dejarlas encendidas.